LA SUPERVIVENCIA DE LAS LIBRERÍAS INDEPENDIENTES

La pandemia también ha golpeado a estos espacios culturales de lectura

Lugares donde la cultura es combustible para adentrarse en viajes narrativos, espacios de lectura propensos a realizar actividades y forjar comunidad, sitios donde la comunicación entre cliente y propietario tiene un carácter primordial, son figuras con las que se podría definir a las librerías independientes que existen en el país y las cuales han sufrido también el embate de la pandemia. 

En entrevista vía telefónica, Claudia Bautista, presidenta de la Red de Librerías Independientes (RELI), compartió cómo las instituciones adscritas a la red han afrontado la contingencia sanitaria.

Fundada en septiembre de 2018, la RELI es la primera organización de su tipo en México y actualmente cuenta con 33 librerías independientes distribuidas en el país.

Para la RELI, una librería puede calificarse como independiente siempre y cuando no tenga más de tres sucursales. También se caracterizan en que generalmente son atendidas por sus propietarios y poseen constante actividad cultural con el objetivo de crear comunidades.

“Lo que queremos es que la labor del librero vaya más allá de lo comercial. Estas librerías, incluso las virtuales, se involucran profundamente con su comunidad, con su entorno. Esas son las características que, nosotros como red, ponemos para que se puedan unir más librerías”.

Ante los estragos de la pandemia, Bautista comentó que las librerías independientes de México han sido sitios acostumbrados a las crisis, pues la lectura no suele ser negocio derrochador,. El hecho las ha capacitado para soportar las malas épocas. No obstante, es claro que han resentido los golpes de la pandemia.

Durante 2020, estas librerías sufrieron una caída en sus ventas, en promedio, de hasta un 40 por ciento. En este periodo, siete de las librerías adscritas a la RELI cerraron sus puertas, dos de ellas de forma permanente. Cabe señalar que estos espacios suelen funcionar con recursos propios, por lo que la situación fluctúa según la zona y la ciudad donde se encuentren.

“La mayoría de las librerías de la RELI alquilan sus locales, entonces para algunas fue imposible seguir sosteniendo los gastos operativos básicos”.

Por eso mismo, uno de los retos ha sido preservar los espacios ante los hábitos de consumo que abarrotan el mundo virtual. La pandemia ha traído consigo una saturación en cuanto a las actividades y las ventas en línea. Sin embargo, clientes asiduos de estas librerías siguen a la expectativa de retomar la experiencia para ir físicamente a comprar un libro.

Pero los remansos de las nuevas tecnologías son corrientes que también deben surcarse, por esa razón, las librerías de la RELI decidieron hacer una tienda virtual comunitaria (libreriasindependientes.com.mx) y extender un brazo al ciberespacio.

“Algunas no pudieron seguir, pero otras están a espera de mejores condiciones para poder regresar a la apertura de los espacios”.

Ante la adversidad, las puertas se abren y Bautista señala que la participación de las librerías durante las ferias de libro virtuales que se presenten en 2021, será vital para mantener vigencia.

“Si cierran estos espacios, como algunos compañeros ya lo han hecho, dejarían un hueco muy difícil de llenar con otro tipo de emprendimiento”.

TESTIMONIO LOCAL

Fundada en 2014, El Astillero es la única librería de la RELI que pertenece a Coahuila. Al igual que otros proyectos de la red, ha afrontado la pandemia con la experiencia de vivir en crisis constante. 

“Nos afectó como a la mayoría de los negocios, en el sentido de que las personas no salían de sus casas y disminuyó bastante la afluencia. Tampoco pudimos hacer ningún evento a los que estábamos acostumbrados”, comentó Ruth Castro, propietaria de la librería.

La baja en la afluencia de público se tradujo en una disminución de ventas considerable, la cual en algunos meses descendió hasta en un 80 por ciento. Cabe resaltar que la librería no ha cerrado sus puertas durante la contingencia.

“Las librerías estamos acostumbradas a estar en crisis y esa crisis, más que para lamentarnos, nos sirve para enfrentarnos a de qué otro modo podemos llegar a la gente”.

Una de las estrategias implementadas fue que el propio personal realizara entregas a domicilio. Esto les permitió mantener el lazo con su público e interaccionar, por lo menos, a distancia. Otro de los alicientes han sido los convenios que han hecho con algunas editoriales, las cuales también la han pasado mal.

“Como no sabemos hasta cuándo van a terminar las dinámicas de la pandemia, realmente nuestra planeación está siendo lenta, como ver de aquí a tres meses y revaluar. Hacia muy grandes rasgos, podría decir que seguimos con la entrega a domicilio y, en medida de lo posible, cuando se pueda, empezaremos a hacer eventos pequeños”, concluyó Castro.

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