CAMINOS Y MONTAÑAS

Por: Carmelo Galindo López

JOE BIDEN: ¿UNA ERA NUEVA PARA ESTADOS UNIDOS?

Nos acercaremos al nuevo Presidente Joe Biden (JB), desde la óptica de Evan Osnos, resumiendo los datos más valiosos que aporta, sin perturbarlos en demasía.

PERSONAL: JB nació un 20 de noviembre en Scranton, Pensilvania, en 1942; su madre fue una devota católica romana; trató de ser un congresista discreto evitando pertenecer a la élite tecnócrata; ha sido abstemio toda su vida; en su infancia fue tartamudo, por lo que aun expresa traumas por las burlas de sus compañeros de colegio.  

Participó en protestas contra la segregación como el boicot en 1961 a un restaurante en Wilmington, por negarse a dar servicio a uno de sus compañeros de color, sin participar en las grandes marchas por los derechos civiles.

En la Universidad de Siracusa, Nueva York, repitió asignatura por plagió cuando cursaba leyes, en su favor dijo, haberlo hecho por ignorancia y no por malicia.

Es ferviente admirador de Franklin Delano Roosevelt, John F. Kennedy, Daniel Patrick Moynihan, Bill Clinton, Barack Obama; en 1987,  se retiro de una contienda electoral para someterse a una operación por causa de un aneurisma cerebral, la cual superó con dificultades para volver a la lucha política.

En el 2007, buscó ser candidato a la presidencia, pero su mayor logro fue decir que Obama era: un tipo elocuente, inteligente, limpio y bien parecido; ello, le valió que Obama comenzara a pedirle consejos sobre seguridad nacional y política exterior. Obama, valoró el hecho de que JB fuera muy conocido en el extranjero, dados sus 35 años al frente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

En el verano de 2013, a su hijo Beau, Joseph Robinette Biden III, fiscal general de Delaware, le diagnosticaron glioblastoma -un agresivo cáncer cerebral. Obama, le ofreció ayuda económica pero JB no aceptó; Beau murió el 30 de mayo de 2015, a los 46 años de edad.

En esa misma época, Hunter Biden de 50 años de edad, abogado, lobista, empresario y pintor estaba siendo blanco de ataques por consumo de alcohol, drogas y posibles actos de corrupción;  previamente en el 2014, había sido expulsado como Reservista de la Marina por dar positivo en examen de control por cocaína.

Hunter, fue objeto de una investigación por la fiscalía de Delawere sobre sus finanzas y Trump lo acusó de corrupción por trabajar para Burisma, una firma ucraniana del ramo energético. Incluso, en el 2019 Trump pidió al presidente de Ucrania iniciar una investigación en contra de Hunter.

TRAYECTORIA POLÍTICA: creció y maduró en Delaware; en 1972 con poca experiencia en el Consejo del Condado de New Castle, se presentó como candidato al Senado, ganó y desde 1973 hasta el 2009 fue Senador por los demócratas; dejó su escaño para ser vicepresidente en la administración de Barack Obama hasta el 2017.

En 1972 su frase era: Joe entiende los problemas de hoy, atrayendo los simpatizantes que se oponían a la guerra en Vietnam.

Ya instalado en el Senado JB comprendió que la figura del Presidente Richard Nixon era muy fuerte, pero se las arregló para evitar la etiqueta de liberal o tecnócrata; para 1974 tras apoyar los derechos civiles y oponerse a la guerra en Vietnam ganó la simpatía de la ADA –la ONG: Americanos por la Acción Democrática. En ese entonces dijo: cuando se trata de derechos y libertades civiles, soy liberal; pero en realidad, soy bastante conservador en casi todo lo demás. Eso no ha cambiado hasta la fecha.

En términos históricos, jugó en dos agendas políticas: la de su partido y  la de los republicanos; pues mientras deliberadamente ignoró una larga lista de violaciones de los derechos constitucionales de los niños de color; en 1987 como Presidente del Comité Judicial del Senado hizo fracasar la nominación del juez conservador Robert Bork, propuesto por Ronald Reagan para el Tribunal Supremo.

En 1991, JB apuntaló la llegada del Juez Clarence Thomas al Tribunal Supremo al impedir testimonios a favor de Anita Hill por acoso sexual contra el magistrado; JB votó en contra, pero Thomas ganó. Posteriormente, trató de enmendar su faya en 1994 con la aprobación de la Ley de Violencia Contra las Mujeres, víctimas de relaciones abusivas.

En 1991, votó en contra de la Guerra del Golfo, pero en 1993 defendió el bombardeo de la OTAN en los Balcanes. Nuevamente en el 2002, en la antesala de la guerra en Irak, tras fracasar una resolución que habría permitido eliminar las armas de destrucción masiva de Irak sin deponer a Sadam Husein, terminó votando a favor de la guerra.

El historial legislativo de JB está lejos de ser de un progresista, pues votó a favor de la desregulación de Wall Street, de la Ley de Defensa del Matrimonio, del Tratado de Libre Comercio, de la guerra en Irak y de la ley penal de 1994; esta última, representó la legislación más radical -de encarcelamiento masivo, alargar las penas por reincidencia y dar millonarios presupuestos a los estados para construir cárceles; se justificó diciendo que: el crack era una plaga en las comunidades afroamericanas y que se requería ser muy rígido frente a las drogas.

En 1996 la política de la responsabilidad reformó los beneficios sociales en la que se limitaron los beneficios para los más pobres; además,  también apoyó la legislación sobre la bancarrota contra los que buscaban solventar sus deudas.

ANECDOTARIO: Trump acorde a su léxico burlón lo llamaba: Joe, el Dormilón y la marioneta de la izquierda; por su parte, Obama a pregunta de Osnos – de cómo interpretaba el giro a la izquierda de Biden, dijo: los objetivos de JB y los de Bernie Sanders –considerado único Senador socialista-, vistos desde 10 mil metros de altura, no son tan diferentes. El mismo Obama, allá por el 2005 al escuchar en el Senado a JB durante una reunión del Comité de Relaciones Exteriores, le pasó una nota a un asistente que decía: Mátame, ya.

En 2014, por ocasión de la Ley de Atención Médica Asequible -la Obamacare- en Arizona, se acercó a una joven e reclutarla a la causa y le pidió solicitara este seguro: ¡Hazlo por tus padres! ¡Dales tranquilidad!, le imploró; ella dijo que estaba muy bien,  pero cuando Biden se alejó exclamó no poder inscribirse al seguro porque era turista canadiense.

En el Capitolio solían bromear: los Kennedy citaban a los griegos, JB cita a los Kennedy. Otra vez dijo que le habían disparado en Irak, pero cuando le cuestionaron matizó diciendo: estaba cerca de donde cayó un disparo.

El Senador demócrata de Nueva Jersey, Frank Lautenberg, decía que JB era: el único judío católico.

De sus asesores: Donilon, Klain y Kaufman, la revista Político los describió como: igualitos a JB: blancos, viejos y con mucha experiencia en batallas ancestrales.

De la vicepresidenta, el equipo de Trump, por su voz y por su nombre, la describieron como: la más mala, más horrible, más irrespetuosa y más liberal de todo el Senado estadounidense.

EL VICEPRESIDENTE: Obama y JB eran dos personalidades contrastantes. Obama proyectaba tecnocracia, adoración y juventud, mientras que JB proyectaba vejez con experiencia y amarres de catatumbas.  Obama era hijo mestizo de Hawái, Indonesia, Kenia y Chicago, que en los setenta había experimentado con un poco de coca y JB creció en una rutina dominical, que de niño gastaba un dólar en medio galón de helado Breyers.

Obama era el ídolo de la gente de color, de jóvenes y de blancos moderados y progresistas; pero JB tenía cancha en los debates, conocía a todos los líderes extranjeros y tenía valiosos contactos en Washington; sin duda, JB con su buena  cultura y relaciones era lo que Obama necesitaba para llegar a la clase obrera blanca del Medio Oeste donde no cabía un activista negro por más simpático que fuera.

JB, en la Casa Blanca llegó a tener mucho poder, debido a la confianza que ganó del Presidente, ya que desde el inició adoptó la estrategia de Walter Mondale -Vicepresidente de Jimmy Carter- consistente en ser el principal asesor del Presidente. Cuando JB aceptó ser vicepresidente, su única condición fue: estar en todas las reuniones importantes y que siempre tendría acceso al presidente. Cada mañana, JB recibía informes del estado de la economía e inteligencia nacional y asistía con el presidente a la sesiones de los secretarios de Estado y de Defensa.

JB participaba en temas claves como: auxiliar a Sonia Sotomayor para ascender al Tribunal Supremo; JB también consiguió votos favorables a la Ley de Atención Médica Asequible, la legislación social más ambiciosa desde la Gran Sociedad de Lyndon B. Johnson; no obstante, en el 2011 protestó contra el plan donde los hospitales católicos y otras instituciones suministrarían anticonceptivos, su argumento fue que costaría votos de la clase obrera a los demócratas.

JB viajaba a la Unión Soviética desde 1979, por ello, en el 2014 visitó la capital ucraniana cuando las fuerzas rusas entraron a Crimea y Vladímir Putin reclamó el territorio para Rusia, JB debía tranquilizar al gobierno de Ucrania y disuadir a Putin de seguir adentrándose en territorio ucraniano.

Una vez en Kiev, JB ofreció a Vitali Klitschko y a Petro Poroshenko, este último era candidato a Presidente de Ucrania, una ayuda de 58 millones de dólares para celebrar las elecciones, asesoría en materia energética y para adquirir equipos de seguridad no letales; a cambio pedía bajar el índice de corrupción, ya que  Transparencia Internacional  en una lista de 177 países ubicó a aquél país en el puesto 144.

El senador John McCain criticó a Obama por no actuar con más firmeza frente a Rusia; ya que los oficiales ucranianos habían solicitado la ayuda militar de Estados Unidos; pero JB les había hecho saber que la ayuda sería mínima, ya que Estados Unidos no debía ser arrastrado a un conflicto bélico regional, pero a diferencia de lo que hiciera George W. Bus en el 2001 cuando elogió a Putin, JB no emitió juicio alguno a pesar de que en el 2011 lo había visitado al Kremlin.

En el 2011 había viajado en una visita oficial a Beijing, China; ese mismo año viajó a Israel e instó a Benjamín Netanyahu a dar pasos más decididos hacia la paz en oriente próximo.

Como vicepresidente, JB no era partidario de usar la fuerza militar; por ello, tuvo roses con Hilary Clinton (HC) y con el primer director de la CIA; pues, se opuso a la intervención en Libia porque la caída de Gadafi generaría caos; misma posición exclamó ante la operación contra Osama Bin Laden.

En el 2014, Obama acepto la influencia de JB en política exterior en el caso de Afganistán; luego, que en el 2009 todos los líderes militares, incluyendo al comandante en jefe en Afganistán, el general Stanley McChrystal, recomendaron enviar 30 mil tropas e intervenir en Afganistán, ante los resultados ya conocidos Obama reconoció que: JB era la paloma y los demás los halcones.

Los líderes del Pentágono culparon a JB de crear divisiones y desconfianza entre la Casa Blanca y el ejército; pero JB recurrió al pensamiento de Washington y Jefferson al decir que: la guerra es demasiado importante como para dejársela a los generales. No son ellos los que deben decidir, su trabajo es ejecutar.

Debido a problemas de salud, HC dejó el cargo en 2013 y John Kerry fue su sucesor; quien tenía varías décadas de experiencia en política exterior en el Senado y conocía a los jefes de Estado en todo el mundo, por lo que JB perdió luz frente y poder ante Obama.

Ya desde el 2012, rumbo a las elecciones instaban a Obama a prescindir de JB; muchos consideraban que la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, era lo más idónea para disponer de mayor poder. Sin decirlo, se gestaba un choque entre JB y HC emanado de la sutil oposición del vicepresidente sobre el uso de la fuerza militar en tareas donde se requería más política de paz.

Pero Obama conocía la lealtad de JB a tal grado de confrontar al israelí Benjamín Netanyahu cuando criticó la política de Obama en medio oriente.  Entre más críticas recibía Obama en Washington, más valoraba la defensa de JB; aún así, las tensiones crecían en su entorno.

LA CANDIDATURA DEL 2016: un año antes de que Hillary Clinton anunciara formalmente que iba a presentarse, JB estaba más de 50 puntos atrás de ella en las encuestas. El panorama para JB no era alentador.

JB y HC, eran amigos desde la campaña de Bill Clinton de 1992; incluso, la buscó después de aquél vigoroso discurso de Clinton en la Convención Nacional Demócrata de 2008 a favor de Obama; pero luego tuvieron desencuentros debido al carácter militarista de HC en relación a una nueva intervención en Afganistán, en la idea de deponer a Gadafi y del ataque a Bin Laden; JB se oponía a las tres cosas.

Las cosas no salieron bien. Cuando llegó el otoño de 2016, JB seguía de luto por su hijo, sin fondos ni equipo de campaña y sin estructuras estatales; así, el 21 de octubre, con su esposa Jill y Obama a su lado, anunció que no presentaría su candidatura a la presidencia.

LA CAMPAÑA 2020: quizá por su edad, JB no fue propenso al uso de las redes sociales, mientras Trump tenía unos 114 millones de seguidores entre Twitter y Facebook, JB apenas tenía unos 10 millones; aún así en las encuestas siempre estuvo arriba de su contrincante.

Trump, siempre puso en duda la legitimidad del voto por correo;  algunas agencias de inteligencia -al igual que en 2016- advertían que los rusos conspiraban en beneficio de Trump; por otra parte,  acusaba a JB de haber ayudado a su hijo Hunter para enriquecerse en Ucrania durante su periodo como vicepresidente y que los demócratas buscan instaurar el socialismo de forma soterrada. Hecho contrastante con la carrera de JB, que se distingue por su cauteloso centrismo y que más bien en condiciones de presión optaba a favor de los republicanos.

Pero JB calculó bien la debacle del liderazgo de Trump, en particular durante la pandemia; pensaba que hasta los republicanos más radicales estaban decepcionados; por ello,  jamás vio a los partidarios de Trump como personas ingenuas o despreciables tampoco los culpó de nada. Para él, la debilidad más grande de Trump era su ira casi primitiva y su incapacidad de contenerla.

Otra debilidad era la agenda política de Trump. JB retomó parte de la agenda progresista de Sanders y Warren, proponiendo una especie de New Deal con políticas ambientales sustentables, seguro médico para todos -Medicare For All-, universidad pública gratuita, despenalización migratoria, con lo que se pudo acercar a la gente joven; además, prometió nombrar una mujer de color por primera vez como miembro del Tribunal Supremo.

Biden se benefició del miedo que tenían los estadounidenses tanto a Donald Trump como a Bernie Sanders; inmediatamente, que quedó claro que la pelea estaba entre Sanders y JB, los votantes afroamericanos y los grupos de centro izquierda sumaron su apoyo a JB; también, sabía muy bien, que debía evitar el desastre que causó a Hilary el hecho de que los jóvenes latinos, afroamericanos y los de izquierda más radical decidieran no participar en las elecciones.

JB buscó por todos los medios vencer la apatía de la población afroamericana del 2016, cuando disminuyó su votación por primera vez en dos décadas; prometió, el 4 de julio a sus seguidores que arrancaría de raíz el racismo sistémico de Trump y persiste en la nación; en cambio Donald siguió su campaña consideraba abiertamente como racista.

Ciertos hechos evidentes como la pandemia del Covid-19, le daban la razón a JB, pues en el 2020  a solo 12 años de la última crisis financiera, el virus evidenció que la autosuficiencia del sector corporativo estadounidense era un mito y que los enfermos se habían abandonado a su suerte; poco tiempo después, JB ganó el apoyo de Sanders y juntos crearon grupos de trabajo sobre justicia penal, economía, educación, salud pública, inmigración y cambio climático.

Además, JB sumó a John Kerry, junto con Sanders anunciaron propuestas sobre electricidad procedente de fuentes de energía limpia para el 2035; no hubo acuerdos sobre el fracking en la extracción de gas y petróleo, pero JB aceptó no seguir con el desarrollo de nuevos gaseoductos y oleoductos en tierras y aguas federales.

También, anunció una inversión de 775 mil millones de dólares en el sector de los cuidados; fondos para la educación preescolar universal; ayudas para el cuidado en el hogar de los ancianos; permisos laborales por motivos familiares remunerados; todo se financiará recuperando las exenciones fiscales que Trump concedió a los inversores en bienes raíces.

Anunció también gastar otros 700 mil millones de dólares en productos e investigaciones estadounidenses para crear empleos relacionados con la industria automotriz eléctrica, la inteligencia artificial y otras tecnologías. Más un  plan de infraestructura y energía limpia de 2 mil millones de dólares para eliminar las emisiones de carbono; complementada con una política de mayores salarios a la clase trabajadora, así que los sindicatos se sintieron arropados.

En realidad, el reto no era derrotar a Trump, ya que él se derrotó así mismo, sino reconstruir y renovar un sistema económico contrapuesto a lo social y ganarse la confianza de la población.

A pregunta expresa a JB, sobre que hará desde la Presidencia, respondió: dependerá de lo que me encuentre. Pues, encontró que la pandemia sigue expandiéndose; que la vacuna va muy lenta y que no se conoce su grado de eficiencia, que la población en general está al borde de la ira colectiva y un odio latente al interior de su país.

No puede divagar ni ser lento en las acciones de política que requiere su país, tampoco puede desviar su atención en temas internacionales como en otros momentos se ha hecho; la lumbre está en casa.

Comenzará por reintegrar a Estados Unidos a la Organización Mundial de la Salud y al Acuerdo de París; eliminar las restricciones migratorias de Trump a musulmanes; su mayor ventaja es el dominio total del poder legislativo, por lo que no puede ir lento en las reformas legislativas, que le permitan cumplir lo que ya prometió. En circunstancias normales, tendría 2 años para ello, pero como están las cosas solo dispone de meses, sus primeros 100 días son la clave.

El Senado, era estratégico ganarlo y lo consiguió; pero sin abolir el filibusterismo, que exige 70 votos favorables puede restarle tiempo a las políticas que requiere aquél país; deberá verse en el espejo de Obama, quien ha dicho en el 2012, sus propuestas climáticas más agresivas no fueron aprobadas por el Senado, ya que no logró sumar 70 votos.

Al respecto, agregaría el expresidente: pasa lo mismo cuando propones mejores opciones de salud pública o reformas migratorias; JB, no puede pecar de confiado, pues los republicanos no te dan el más mínimo crédito, pierdes mucho tiempo y terminas haciendo tratos con el Tea Party.

Por otra parte, sus votantes y varios organismos, le pedirán llamar a cuentas a Trump por actos de corrupción, negligencia y pésima gestión de la pandemia, no podrá salirse con el clásico “borrón y cuenta nueva”, pues, corre el riesgo de perder muy pronto la confianza de sus compatriotas.

Sino actúa en consecuencia, puede irle peor que a Obama cuando generó altísimas expectativas en la gente de izquierda y no cumplió; en aquél momento, la gente sólo dejo de creer y no participó en las elecciones del 2016, pero ahora esa misma gente pueden optar por generar un verdadero caos interno.

La ausencia de Trump, no garantiza que desaparezca el revanchismo, la mezquindad y los deseos de venganza y que los republicanos acepten al gobierno de JB, darán pelea.

LA VICEPRESIDENTA: en agosto, JB tomó una decisión reveladora: eligió a Kamala Harris (KH), la joven senadora de California, como candidata a la vicepresidencia con ello mando un claro mensaje de que prefiere la diversidad racial y étnica por encima de la vía ideológica. KH, es la única mujer de color con ascendencia hindú en ocupar la vicepresidencia. Su historial de votaciones en el Senado es más de tipo liberal.

Qué papel desempeñará en la administración de Biden, es una incógnita. Es improbable que actué como intermediaria con el Congreso tal como JB lo hizo para Obama; durante la campaña fue un puente valioso atraer al  electorado más joven y diverso; además enfrentó con ímpetu al trumpismo y atacó al vicepresidente Mike Pence. Quizá KH puede seguir siendo la pieza de enlace con esa población más agreste y revolucionaria pero antes debe menguar el calificativo de liberal.  

INCERTIDUMBRES EN TORNO A JB: aunque trató de insertar en el inconsciente electoral un proyecto de cambio sistémico similar al New Deal de Franklin D. Roosevelt, el Presidente que sacó a los Estados Unidos de la crisis de 1929.

En su carrara como Senador existe una lista de votaciones inconsistentes, por las que sus críticos lo califican como una marioneta socialista y un siervo del neoliberalismo; sin ideología, los mismos demócratas lo tildan de no progresista; el riesgo es que solamente reproduzca los proyectos del tiempo de Obama.

JB pertenece a la generación del silencio, cautelosa e intermedia, que no sintió la Gran Depresión ni participó en la Segunda Guerra Mundial, que solo gozaron la bonanza y el enorme poder estadounidense, aunque se diga que JB viene de la pobreza, hay riesgo de que no comprenda realmente el problema estructural que está viviendo en esta época su país.

LA PRESIÓN INTERNA: la edad promedio de la población es de 38 años, la de JB es de 78 y la del senado de 75 años; esa diferencia de edades marca una distancia profunda en la forma de entender el mundo; hoy el mercado laboral esta peor que en la recesión de 1930.

Los jóvenes piensan que el sistema político es ineficaz y absorbe o desvía los recursos que les corresponden a ellos –en 2014, el gobierno invertía casi 6 dólares per cápita en programas para adultos por cada dólar que invirtió en programas para niños.  Los jóvenes no confían en que JB sea diferente a Obama, quien en 2008 logró el 66 % del voto millennial, pero sin grandes logros para esa población causándoles profunda desilusión y  desesperación.

JB conoce bien el riesgo de no satisfacer las demandas de los latinos, afroamericanos y la juventud;  sabe que las últimas generaciones más jóvenes solo conocen desastres como el 11-S, las guerras de Irak y de Afganistán, la Gran Recesión del 2007-2009 con crisis alimentaria, energética y burbuja inmobiliaria y ahora la pandemia del Covid-19: sabe que todo ello, se culpa a la gerentocracia que ha dominado el gobierno y al poder legislativo estadounidense.

Precisamente, JB ha sido generador de ese hartazgo —pues, durante más de 50 años ha sido alfil del sistema económico que ha golpeado al sistema de salud, al medio ambiente, que ha permitido la violencia con armas de fuego, que ha criminalizado la migración, que endureció las acciones contra los afroamericanos y que ha realizado una pésima gestión del Covid-19. Son asuntos que están al rojo vivo.

POLÍTICA EXTERIOR DE JB: desde siempre apoya a la comunidad judía –no especula sobre los aliados de Israel en el medio oriente-, también conoce y tiene relación con Rusia y China; no obstante, por las exigencias internas de inestabilidad, se espera que se enfoque en los problemas de su país. 

SOBRE MÉXICO: por la vecindad e interconexión económica y sociopolítica entre ambas naciones, no se podrán evadir la reactualización del Plan Mérida bajo un esquema de mayor transparencia y reciprocidad; el tema de narcotráfico estará en la agenda bilateral pero como un tema de sinergia y mutua responsabilidad; la gestión de la DEA deberá ser revisada desde la perspectiva de la legalidad, justicia y buenos vecinos, sino las tensiones podrán ser mayores.

Las fronteras no son única responsabilidad del Estado mexicano, se requiere un plan de solución integral que incluya combate a la pobreza, inversión regional y trato justo en materia comercial y económica, la migración transfronteriza no podrá tener solución estable. Otros temas como el resguardo de los recursos naturales incluyendo una política energética justa también demandan una colaboración muy precisa en un marco de respeto mutuo.  

Por lo pronto, una muestra de cordialidad y mejor política entre vecinos, fue el anuncio de suspender la construcción del muro fronterizo.

PROMESA DE JB: al apropiarse de la frase de Franklin Roosevelt sobre que: la Presidencia no es un mero puesto administrativo… Es, ante todo, un lugar de liderazgo moral.

Con ello, se pone asimismo una vara muy alta. Suerte por el bien de los estadounidenses y millones de migrantes, entre ellos unos 38 millones de mexicanos.

INCITACIÓN: NicolásRomerense, en tu municipio existen aproximadamente 2 mil hogares con familiares que residen en el extranjero; ese número representa aproximadamente el 2% de las viviendas censados, mismos que perciben remesas monetarias para complementar el gasto familiar y aportan recursos extras a la economía del municipio.

Comparativamente, Nicolás Romero frente a Naucalpan -uno de los municipios mexiquenses más poblados-, tiene exactamente un 50% menos de hogares que perciben dichas remesas, mientras que a nivel estatal son 58 mil hogares que reciben ingresos del extranjero y a nivel nacional ocupa el lugar numero 24, lo que explica se explica por la fortaleza de la economía mexiquense.   

Hasta la próxima.

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