COTIDIANIDADES

.- ¡Ya chole! con el atole, el propio Presidente se ajusticia con su propio dicho

Por: SAUL HERNANDEZ

LA EXPRESION del Presidente López Obrador el pasado fin de semana en su tradicional “mañanera” sin duda le trajo más señalamientos, no sólo por el aspecto coloquial, sino que a través de ella demostró su enfado y su desprecio por aquellos que piensan de manera diferente a lo que él desea con la mayoría.


El “ya chole” con el caso de su precandidato a la gubernatura de Guerrero, Félix Salgado, y decimos de su candidato, porque precisamente va arropado con el partido que él fincó y promovió, como aquel que sería la diferencia, pero sólo fue de saliva, porque en el hecho, vemos que no es así, y no sólo por Salgado Macedonio, sino por todos aquellos que se fueron a refugiar a él y debido a que cambiaron de rumbo, pues simplemente fueron exonerados, por lo tanto, el ahora precandidato señalado como violador, también lo está, no importando no sólo el daño moral, sino que se ha visto violentado el estado de congruencia y de opción participativa para el resto de la sociedad.


Lo que no sabemos es el hecho si en verdad lo está dejando con la intención de que pierda en las urnas, con la ya fija idea de “te di la oportunidad y no ganaste” así que ya no hay más compromiso, por aquello de los secretos y complicidades que se dan o bien, si de plano lo sostenga, por la misma causa; la política en ese rubro es de gran duda y sólo hasta llegado el momento lo sabremos o bien, en el futuro inmediato.


Lo cierto es que tal posición abre la puerta para todos aquellos que de una u otra forma han cometido algún delito, del tamaño y de la forma que sea, y con el objetivo de alcanzar posiciones políticas, pues simplemente se impide la aplicación de la ley, aunque por el otro lado, pues no hay ley que valga ante los hechos de la unión por el objetivo del poder y eso lo hemos visto no ahora, sino siempre.


La violencia que se ha gestado en el Estado de derecho es una muestra más de la gran descomposición social que se tiene, no sólo en el ámbito político, sino en todas las actividades humanas, y en donde nuestro país al parecer ha sido ejemplo del mismo con un estado corrupto que no se rompe, ni se detiene con nada, dejando en claro que se ha convertido ese ejercicio en una condición personal, casi de superación, cumpliéndose así el mentado dicho de que la corrupción somos todos, queda no sólo el hecho del deber personal y condición única de la moral que cada quién aplique para la transformación de su entorno, empezando con la familia, porque pese a que hay una serie de descomposición y fracturación en ese aspecto, aún hay elementos que se sostienen con pinzas, pero que también nos impide que todo lo realizado se lo lleve el drenaje.

Así pues, esa expresión quedaría bien para lo que vivimos en estos momentos.

¡Ya chole! con las promesas de mejora, con las promesas de una verdadera justicia, con la promesa de un castigo a los corruptos, con las promesas de una mejor calidad de vida, de mentiras y de todo el rezago en todos los sentidos que se viven.
La autoridad al parecer sigue sin querer tomar el timón, ni mucho menos de no querer asumir su responsabilidad de mejorar todos los ejercicios gubernamentales que están fincados en ideas y caprichos, no así en planeaciones y asertividades.


Hoy más que nunca la sociedad requiere de certificación, de verdades, de hechos, que puedan consolidar bases para la trasformación de su entorno y, por ende, de un mejor futuro; de mejor preparación y oportunidades, de desarrollo sustentable y de progreso; de gobernabilidad y políticas públicas congruentes y acordes a la realidad que se vive en dirección de responder a esa sociedad ávida de un mejor progreso; que existan mejores alternativas educativas, culturales y sociales, que ayuden a la construcción de un pensamiento crítico, pero sobre todo de una acción que le permita alcanzar esa mejora de vida que tanto desea.

Esperemos que se “Ya chole”, se asuma con responsabilidad, no sin antes olvidar otro dicho, y del que ahora el propio Presidente tuvo en su persona, “el pez, por su boca muere” y así fue por lo que entonces le decimos al Presidente que “Ya chole” así como a los políticos, a los partidos políticos, a los funcionarios, a las instituciones y a todo el aparato de gobierno de los tres niveles, porque en esencia no han hecho lo necesario para cumplir, no sólo a la sociedad, sino a ellos mismos a sus propios dichos. ¡Ya chole! ¿No?


Y ya dije.

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