LÍDERES Y CONDUCTAS

Los liderazgos dominantes

Por: CARLOS PRAGET

*Comunicador, Maestro en Administración y Coach de Vida.

La semana pasada nos enfocamos en hablar del liderazgo “dejar hacer, dejar pasar”, pero también es justo hacer una revisión de los liderazgos que ya hablamos previamente bosquejado, en esta ocasión analizaremos los liderazgos de dominación, y que de otra manera están relacionados al líder autócrata.

El liderazgo de dominación (llamado Rojo en el perfil DISC), es uno de los más evidentes pues tiene el desempeño que hemos visto de muchas maneras en medios: es el líder que toma las decisiones y no se frena por nada en su objetivo. Le gusta hablar, llevar, como se dice, la voz cantante. Le gusta exponer e imponer sus ideas, sabe lo que quiere y no tiene límite en las acciones que debe emprender.

Digamos que es el líder a lo Alejandro Magno, quería un reino, juntaba a su ejército y se lazaba a la lucha para conquistarlo, yendo él a la vanguardia, con espada y quizás sin escudo. Hombre de acción, que reta al peligro incluso de manera irresponsable y desprecia cualquier manifestación de debilidad o duda, la que significa miedo o cobardía.

Ahora, en la actualidad este liderazgo se encuentra en el emprendimiento, en la dirección de negocios, desde luego en la política. El líder de este tipo de entornos, habitualmente tiene esos rasgos (solo que sin espada) para hacer avanzar a la compañía. Para serte honesto, a veces es la única manera de estar ahí, de poder soportar, gente con otro perfil puede ser “blanda”, sentir culpa, mostrar debilidad o simplemente no tener el arrojo para las toma decisiones que alguien debe tomar, por más crueles o insensibles que a veces puedan parecer.

El perfil dominante establece sus ideas, las metas, y en el mejor de los casos da los medios para el logro de estos; sin embargo es de lo más habitual que defina los objetivos y deje la responsabilidad al equipo, es decir, dice lo que se tiene que hacer y deja al equipo como se las ingenie; claro, llegado el momento va a pedir resultados, y más vale que estén, porque si no, como se dice, “arde Troya”, pues desde el enfoque de este líder, él dio todos los medios para el logro de las metas.

Ejemplo: “muchachos, equipo, acaban de pedir voluntarios para el diseño de la jornada nacional de información de la compañía, y no podíamos perder la oportunidad, así que ya estamos registrados, por favor empiecen a diseñar lo que es el contenido, los panelistas, el material, la difusión en medios, la temática, los reconocimientos, así como la logística que se va a tener que realizar, ¿les dije que va a ser en Cancún?, bueno, ya lo saben. Como saben esta semana tengo que adelantar mi visita a la planta de Querétaro, y luego tengo mis vacaciones, por eso a mi regreso reviso lo que han diseñado para que ya perfilemos los costos”.

Este es un ejemplo comprimido de algo que puede ser más amplio, pero deja ver algunos detalles: este líder tomó el compromiso de un evento nacional, llega entusiasta con su equipo y les informa lo que van a tener que hacer, en su visión él sabe lo que se tiene que hacer, pero su mente y acción está en el logro de (otras) oportunidades, el del desarrollo de lo que sigue, en la visión a desarrollar para el equipo, no en las acciones del evento que tomó, para eso está el equipo. Y claro, como lo pudiste apreciar, ya dijo lo que se tiene que hacer, en tanto él seguirá en sus labores, dando por sentado que al llegar de sus vacaciones ya tienen que estar los detalles de organización y que deseablemente deben estar como él sabe que se necesitan, pues en su visión de mando, ya tienen (sus colaboradores) los medios suficientes: la oficina, el equipo de trabajo y lo que deben lograr. Simple.

Quien está en este nivel no es por regalo, desde luego tiene don de mando, de acción y una visión amplia, profunda, pero a medida que va subiendo en el escalafón entiende que su labor es de desarrollo, no operativa; él va a supervisar, aprobar o rechazar lo que se tiene que haber hecho. No es que sea malo, es que quien no es rojo (dominante) lo ve como un gandalla que al final hará reverencia con sombrero ajeno.

Claro, esto da para más reflexión, algo que en la siguiente entrega haremos, incluso explorando algunos escenarios al ejemplo que hemos descrito.

Te envío mis mejores deseos de salud y te agradezco el tiempo que has dedicado a este mensaje.

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