19/06/2021

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Periódico de Información General

.- El oscurantismo partidista

.- Caminan sin identidad ni ideología

Por: SAUL HERNANDEZ

PESE A que al Partido Morena y a sus candidatos se les hizo bolas el engrudo, que jugaron a la democracia, quedando en dedocracia y que se ha limitado la participación de su principal ideólogo desde el púlpito presidencial, sus números aún reflejan un estado de confianza en el ánimo social.

Pero ¡cuidado! Esos números se han mantenido hasta la semana pasada, porque el cierre de las campaña será a tambor batiente y, al parecer, por la actuación que han tenido muchos repetidores al cargo y que la sociedad no avala, se pueden tambalear, así que no sería nada raro que estas posiciones de poder, sólo fueran flor de un día, precisamente por la falta de acción, que generó la casi nula experiencia al frente de los cargos y que sus muchos caprichos y estados de estómago les llevará a pagar la factura.

Peor aún han sido tantos los yerros, que simplemente no se dieron tiempo, en algunos municipios, de poder construir un Comité, ni mucho menos impulsar una condición interna que les permitiera trascender, por lo que muchas cosas están sin aterrizar y la conformación de sus fuerzas, que provienen de todos lados y de todos los partidos, donde los más abusados son los que han corrompido el ejercicio sin reparo alguno, se lo llevarán entre las espuelas, amén de que es obvio que si  bien algunos partidos perdieron la identidad y la ideología, éstos de Morena nunca las han tenido, pero tampoco se preocuparon por fomentarlas.

Así tenemos que en estas luchas de identidades, de fuerzas y de partidos, lo más seguro es que se sostengan aquellos que saben lo que es el trabajo y la disciplina partidista, que en el caso del frankistein morenista se antoja que se vaya diluyendo en el ánimo social, precisamente por esa falta de construcción partidista.

En cambio hay otros que pueden reconstruirse de manera eficaz, aunque nuevamente entra el celo político, así como la envidia que todo lo mata y lo envilece, porque pese a que han tenido la oportunidad de gobernar, simplemente no han hecho nada por el partido que los postuló y los hizo ganar, en ese rubro nos referimos al Partido Verde, al de Encuentro ahora Solidario y a los nuevos partidos que siguen siendo rémoras de otros, esperando haber qué les cae, inclusive el Partido del Trabajo con tanto años en la trinchera no ha sabido posicionarse ni trabajar y sólo ha aceptado ser comparsa de un estado de conveniencia y así, nos podemos ir refiriendo a cada uno de ello, pero lo cierto es que sus cúpulas partidistas sólo atinan a ir por el ejercicio del poder que siempre les traerá dinero, donde muchos ayudan, pero pocos reciben y peor aún estando sin ninguna identidad que les permita trascender.

Inclusive la coalición ahora de Va por México, que conforman el PRI, PAN y PRD, que es un experimento político, pero que dejará una mezcolanza rara en los intereses de unos y de otros, también traerá diferencias, por la naturaleza de los mismos, donde sin duda se convertirán en el extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, por lo que no sería nada raro ver esa trasmutación, donde han dejado de ser uno y otro, de llegar a posicionarse, no sabrán quiénes son cuando se miren al espejo.

Por hoy vemos que esa condición de ideología e identidad no está en juego, pero lo cierto es que al no tener determinadas esas formas, lo más seguro es que terminen por perderse y la sociedad será la que siga pagando los platos rotos, porque precisamente hemos insistido de la necesidad que reviste para la población el tener partidos fuertes y propositivos, con la única intención de poder ser dignos representantes de la sociedad que requiere una participación efectiva y directa.

Quizá estemos entrando en un aspecto oscurantista en la definición de la identidad y de la ideología partidista, sólo se espera que sea esa transición de reconstruir para ser algo mejor, una metamorfosis kafkiana sin el problema de saber quiénes son, pero con la plena idea de saber qué es lo que juegan en la sociedad y la importancia que reviste para ésta.

De lograr esa condición última, podremos decir que hemos avanzado de una manera poco ortodoxa, pero a final de cuentas se desea lo mejor en la construcción de una sociedad con más respeto, tolerancia, equidad y solidaridad, esperemos pues, que el futuro sea promisorio.

Y ya dije

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