19/06/2021

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Periódico de Información General

Regresar a la escuela o no regresar, esa es la cuestión

Por: Fernando Lira Flores*

Hoy, en este artículo del Ser y la Nada, realizaremos una pequeña disertación respecto del regreso a clases presencial en nuestro país; a pesar de los muchos dimes y diretes que existen en torno a este tema, sin embargo, ¿cuál sería la finalidad y cuál la realidad?

Se dice por parte de las autoridades, medios de comunicación y por la sociedad civil que después de 14 meses de cierre de los centros escolares, el 14 de junio del 2021 se regresará a clases presenciales.

¿Por qué se ha dicho esto?

Se ha especulado que el cierre de las escuelas ha acentuado más la brecha educativa y socioeconómica en nuestro país. ¿Será verdad? o, es una realidad anterior a la pandemia que no habíamos visto tan marcada como ahora, presentada en otras épocas, otros gobiernos y otras circunstancias del país.

Esta “brecha de los aprendizajes” nos ha permitido constatar, y ver las carencias y padecimientos de la educación y la sociedad en general; y más aún, la desigualdad que aún prevalece. Pero, sobre todo, se visualiza en aquellos estudiantes que por algún motivo han presentado rezago escolar y otros más con una actitud diferente, evidenciando el interés por salir adelante pese a sus circunstancias personales, aún ante las privaciones padecidas en esta pandemia.

En otros términos, ¿habrá forjado el carácter de aquellos que quieren seguir estudiando y tener una profesión a futuro? pese a todo o ¿habrá fortalecido el desinterés por prepararse académicamente de una mayoría que no quieren estudiar? Esto será visto a la postre.

Muchos -aseguran- que la educación ha sufrido un retroceso en este cierre de escuelas, sin embargo, en mi opinión, no pienso, ni acepto esto.

Argumento: en el plan de estudios 2011 y acuerdo 592 estaban en boga las NTIC (Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación), lo que posteriormente en el plan de estudios 2016 y 2017 se cambiaría a solo TIC, sin embargo, estaba escrito en papel, más su uso no era cotidiano, mucho menos de soporte o apoyo a los aprendizajes de los alumnos, ni al desarrollo de los docentes.

Reitero, no hemos retrocedido, por el contrario, hemos avanzado al implementar y utilizar estas TIC en favor de promover el aprendizaje de los alumnos y no a la inversa. Considerando que un porcentaje importante de docentes y alumnos no contaban propiamente con una computadora o laptop.

En estos momentos la mayoría de los alumnos y docentes utilizan -en la medida de la economía, tecnología, conectividad y aspectos socioculturales- estas herramientas, medios o simplemente recursos para aprender y enseñar. Ya que han optimizado el uso de sus celulares en muchos de los casos.

Los modelos de búsqueda de información en tópicos relevantes -a nivel escuela y a nivel vida cotidiana-, se han vuelto diversificados como, por ejemplo: el uso de vídeo, podcast, audio, aplicaciones (apps) y más, para poder generar un aprendizaje en los alumnos y hasta en los docentes.

Y me atrevo a indicar para aquellos que dicen que hemos retrocedido en educación, hagan cuentas con base a lo que el currículo oficial 2011 indicaba y lo que se indica en el 2017 y 2021 y la Nueva Escuela Mexicana, y se darán cuenta que no es una realidad tangible y veraz.

Por otro lado, hemos retomado el “APRENDE EN CASA”, pero no como programas de televisión educativos, sino como un estilo de vida, donde en el hogar, las familias se han dado a la ardua tarea de educar y formar a sus hijos; algunos en lo social, otros en ciudadanía, unos más en lo humano, cultural, económico, pero ante todo como miembros permanentes de un núcleo esencial que es la familia.

Se ha visualizado que “la escuela no es una guardería”, y que la educación se construye en casa, por medio de aprendizajes reales, experiencias vividas y, ante todo, por la propia educación de sus integrantes que tienen “el deber”, y no “la obligación”, con ese ser que trajeron al mundo y que deben desarrollar, educar y formar -no a imagen y semejanza-, sino conforme a los nuevos tiempos y circunstancias que vive la familia misma y la sociedad pre, durante y postpandemia.

Así pues, los padres -a partir de ya-, deben apoyar a la institución educativa como parte de la formación de estos nuevos ciudadanos que estarán marcados -no como aislados, temerosos, sin un nivel académico adecuado- según indica el curriculum oficial y algunas organizaciones sociales que no aportan soluciones -solo retratan desde su perspectiva la realidad educativa-, sino como ciudadanos responsables, libres, con autogestión, autonomía y, ante todo, dispuestos a cambiar su entorno y circunstancia para mejorar.

He aquí México, lo que ha dejado la educación a distancia, no una brecha, no un rezago, sino una renovada forma de educación, con una visión más global, una búsqueda de información, una reestructura familiar y una nueva idea de responsabilidad dentro de ella; así como, un deber y un regreso a los comienzos en esta zona cero que ha provocado la pandemia.

Ahora que el gobierno, la sociedad y los empresarios insisten en el regreso a clase y, -según lo visualizado por un servidor y muchos otros-, vemos que el regreso no se ve marcado por el temor de regresar por la pandemia por parte de la comunidad educativa; sino la nueva normalidad que ha permitido al padre de familia el ahorro de pasajes para ir y venir a la escuela, en comidas dentro de los horarios de clase, en compra de artículos y uniformes escolares; y en más erogaciones que se realizan para que el niño o joven estudiante regrese a clase.

Si, estoy consciente e interpreto a mi leal saber y entender, que el regreso a clases movilizará la economía, el pasaje, la compra de productos, bienes y servicios, sin embargo, habrá que ver qué dicen las finanzas familiares, ¿qué piensan los padres de familia al respecto? y, ante todo, repensar y visualizar la nueva economía y educación a distancia y social, que será parte de la cotidianeidad. En donde sin duda alguna queda de lado el tiempo y dinero que implica habilitar y poner en condiciones los planteles escolares para recibir a los alumnos de manera segura.

Hemos vivido tanto históricamente hablando -gobiernos fallidos, crisis mundiales, pandemias y más- que si tuviéramos que elegir ¿qué vida queremos llevar?, este es el momento de hacerlo, esta es la ocasión para mejorar, renovar, innovar, crear, fortalecer y más.

Les dejo con esta pregunta ¿Qué debemos valorar hoy más que nunca?

Hasta el siguiente comentario del Ser y la Nada.

*Administrador de Baldemart y Asociados S.C. y docente desde bachillerato hasta posgrados en diversas instituciones educativas públicas y privadas.

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