Democracia a la mexicana

Por: CARMELO GALINDO

Entre los atributos más bellos e interesantes de la filosofía está el hacer evidente lo que la razón no puede, no ve o no quiere aceptar, sirva tal característica de la madre de todas las sabidurías humanas para desnudar a los procesos electorales democráticos enarbolados por la teoría y praxis política imperante en los países occidentales; particularmente en México, da miedo -por decir lo menos- de todo lo que sucede en cada contienda electoral que se vive.

No importa si se trata de elegir Presidente de la Republica, gobernadores, diputados, alcaldes, dirigentes sindicales o gremiales o de los partidos políticos, en todos los casos, se presentan graves actos de violencia y agresión que tiran por tierra todo lo que se denomina democracia; entre esos hechos destacan: las agresiones verbales, lesiones, privación de libertad, robo e incendio de urnas, compra de votos, intimidación con armas, entre otros instrumentos bien desarrollados por los partidos políticos y los principales sindicatos gremiales, pero en la última década indudablemente otros grupos anti sociales se han sumado como operadores de tierra en los procesos que tienen lugar en todo el territorio nacional.

Por extraño que parezca, los llamados derechos políticos -el de elegir y ser elegido- no son del todo reales, hay muchos elementos que así lo demuestran; primero, la selección de pre y candidatos que realizan los partidos son verdaderos fiascos, luego las llamadas campañas al carecer de programas y plataformas terminan siendo cadenas infinitas de ocurrencias, pero la verdadera crisis viene el día de las elecciones cuando los ciudadanos –los dueños del voto- se convierten en rehenes de su propio derecho, sucede lo inverosímil “no pueden votar libremente”, ese día se despliegan diversos grupos de delincuentes electorales que hacen y deshacen hasta lo impensable –ni caso tiene repetir lo ya conocido-.

GESTACIÓN DE LA VIOLENCIA ELECTORAL: ciertamente señalamos que los principales actores de este tipo de violencia son los mismísimos partidos y grupos de choque organizados exprofeso para ello, pero no fueron la única fuente, pues en este proceso electoral por varios meses, una multitud de líderes de opinión y estrategas electorales funcionaron como verdaderos predicadores sobre quien o quienes debían ganar la contienda por el bien del país y hasta del mundo entero; los medios de comunicación nacionales e internacionales auguraron verdaderas tragedias internacionales en caso de ganar Morena y, otros tantos, decían lo mismo si ganaba la Alianza “Va por México”; en fin, muchos actores se metieron al calentamiento de la arena electoral y tuvieron gran responsabilidad de lo vivido.

Y por si fuera poco, la Agencia de Inteligencia estadounidense –CIA- instaló un avión de guerra en el aeropuerto internacional varios días antes de la elección ¿Por qué no esperaron para después del 6 de junio? al mismo tiempo, Luis Almagro, Secretario General de la Organización de los Estados Americanos –OEA- se enfrascó en señalamientos eminentemente políticos sobre México; adicionalmente, los periódicos más insignes de Europa y de Estados Unidos también participaron en esta agresiva campaña por coartar la libertar política de los mexicanos.

Así que, sin disculpar, no se acuse únicamente a los actores directos que robaron urnas o que depositaron restos humanos en casillas allá por Tijuana, Baja California; no señores, “tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata”; entiéndase bien, en esta cadena de linchamiento electoral no sólo están los partidos políticos o los grupos organizados o los gobernantes locales por su actuación u omisión, sino que también están los medios y líderes de opinión –por el poder de su palabra- y, desde luego varias agentes y organismos internacionales, así que no se digan inocentes de este caos electoral del 6 de junio.

A pesar de todos esos factores en contra, la ciudadanía salió a votar –superó el 50%- y defendió su independencia de pensamiento, usó las redes sociales para señalar y denunciar cualquier cantidad de atropellos; el voto popular castigó a los caciques políticos otrora todopoderosos, los mandó al basurero político –al menos por 6 años-: Sinaloa, Sonora, Cdmx, Campeche, Baja California Sur, Nayarit, Nuevo León y Colima figuran como tales; por su parte, la 4T se consolidó en todo el territorio nacional como la opción política de moda; asimismo, el voto de los mexicanos mandó un aviso contundente a la Cámara de Diputados, los legisladores si no trabajan realmente y dan resultados a los ciudadanos ni la relección los salvará.

Los derrotados: en Morena –que también los hubo- fueron los caciques de la Ciudad de México liderados por Dolores Padierna, entre las patas se llevaron a la actual gobernadora Claudia Sheinbaum. A nivel nacional, sin duda, la alianza Va por México perdió toda esperanza de engañar a los mexicanos en el 2024, también entregó muy malos resultados a sus aliados extranjeros.

Asimismo, los nuevos partidos que buscaban vivir del erario tendrán que buscar nuevos horizontes y, ¿El INE qué?

¿QUÉ PASÓ EL DÍA DE LAS ELECCIONES?: no fue un día de fiesta cívica tampoco un día de avance colectivo ni de paz –salvo contadas acepciones- más bien fue un día de crispación y de violencia social en todos sus géneros posibles, pero sobre todo fue un día de valentía ciudadana; ese día no hubo autoridad ni orden, todos los diablos electorales anduvieron sueltos, sin que hubiera poder humano que los sosegara; el límite extremo lo constató, el llamado del gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, cuando superado por los hechos delictivos pidió angustiadamente apoyo del gobierno federal y a las fuerzas armadas, especialmente de la Guardia Nacional para contener la violencia electoral desatada en toda la geografía sinaloense 24 horas antes con el levantamiento de un directivo de su partido político.

La ciudadanía cumplió con valor y decisión su tarea –superó cualquier cantidad de obstáculos- ahora corresponde a los ganadores refrendar con resultados esa confianza ciudadana, los partidos políticos deben repensar sus limitaciones y el gobierno federal tiene una gran oportunidad para el 2024.

INCITACIÓN: estimado mexiquense del proceso político ya ni hablar, lo que fue ya fue; ahora te corresponde esperar que los elegidos sean aptos para legislar y gobernar.

Sobre los resultados considera que a diferencia de la gran mayoría de los estados donde la Alianza Va por México –integrada por PAN, PRI y PRD- fue un rotundo fracaso, en el Estado y Ciudad de México sí pueden continuar con esperanzas de volver a figurar en el mapa político. En ambas plazas, sus números fueron mejor de lo que ellos mismos esperaban, en cambio, en el resto del país -con excepción de Querétaro y Chihuahua- no pudieron convencer a la gente de otorgarles un voto de confianza para seguir viviendo del presupuesto federal.

Es de grandes dimensiones el problema que tiene el PRIANRD frente así, pues perdieron aproximadamente el 80% de sus prerrogativas, lo que les dificultará demasiado mantener su estructura territorial; lo más complicado es para el PRI porque tiene o tenía una maquinaria operativa en todo el territorio nacional –muy costosa-. El problema financiero para el PAN será menor porque tienen una estructura tipo gerencial, que les permite activarse solamente durante los procesos, mientras tanto duermen gran parte de su estructura; mucho menor problema tendrá el PRD, pues solo gasta en mantener un selecto grupo directivo en la capital del país con escasas limosnas para sus aliados en el resto del país.

Aun así, a los tres partidos les esperan tres largos años muy complicados, antes de intentar recuperarse, por ahora, deben aprender a trabajar casi gratis con mucha voluntad y sacrificio, de lo contrario Morena ¿Los estará esperando de brazos abiertos? ¿Usted qué cree?

Hasta pronto.