.- La baja de triunfos del PRI en la entidad puede ser la antesala de la entrega de la gubernatura

.- Alfredo del Mazo pasará a la historia como el último gobernador del tricolor

Por: SAUL HERNANDEZ

YA PASO la elección considerada de las más importantes en la historia reciente de nuestro país, donde un movimiento social, disfrazado de partido se ha erigido como una de las fuerzas políticas con mayor relevancia y donde ha dejado pensando a más de un partido y a casi medio país con respecto al rumbo que tomarán las decisiones que se hagan al respecto.

Y bajo ese esquema, se acerca una elección de vital importancia para los mexiquenses, la gubernatura.

Hasta el momento, las dos fuerzas políticas antagonistas pero surgidas del mismo vientre político, una federal y la otra estatal se han conducido bajo una condición de intereses mutuos.

Al primero, al federal, le ha convenido llevarse la fiesta en paz, debido a su idea primigenia de la construcción de otro aeropuerto que se lleva a cabo bajo el capricho de quien lo ostenta, haciendo a un lado un proyecto de otra envergadura, todo bajo la palabra de la austeridad y el supuesto combate a la corrupción, aunque en esencia salga y siga saliendo más caro, aunque existan otra beneficios como el de la conectividad que traerá otros derroteros a construir, tal es el caso del segundo piso de la calzada Ignacio Zaragoza, para conectarse vía Circuito Mexiquense a través de la Avenida Siete, punto limítrofe entre el municipio de Nezahualcóyotl y la alcaldía Gustavo A. Madero, que a su vez conectará con la estación dos del actual aeropuerto y por la Zaragoza con el Circuito Interior, ello dentro de la zona oriente, porque de la zona norte hacia Toluca, también se han llevado obras que de antemano le ha dejado un bien al actual gobierno que encabeza Alfredo del Mazo, ya que tal importancia de vialidades le ha promovido la liberación de recursos, situación que tuvo que ser manejada por el Ejecutivo Federal el pasado año y en una clara exigencia al grupo comandado por los morenistas en el Congreso mexiquense de pretender obstruir el presupuesto, que a final de cuentas era ir en contra de los deseos de su majestad Andrés Manuel Primero.

El intercambio políticos de intereses también ha beneficiado a la entidad en el número de vacunas, por ejemplo y en la supuesta incursión de la Guardia Nacional, que si bien se han ofertado espacios para sus bases, condición que pronto dicha Guardia pasará a manos y control del Ejército, que se ha beneficiado por todas partes, tendremos así bases en varios municipios, que sabemos poco han abonado a la seguridad de los habitantes, pero que ahí, por lo menos en el dicho se inscriben.

La actuación del gobernador Alfredo del Mazo ha sido hasta el momento bastante discreta, inclusive se habla de la falta de personalidad y liderazgo, ya que las acciones que se deciden en el centro del país e inclusive de la misma Ciudad de México se siguen a pie juntillas.

La constante presencia del Presidente en el territorio mexiquense por esos intereses comunes ha llamado poderosamente la atención y ante la llegada de una elección de carácter estatal, quizá la presencia se haga cada vez más necesaria para el Ejecutivo federal.

Para nadie es ajeno el interés también de acabar con el mentado Grupo Atlacomulco y qué mejor que quedarse con la joya de la corona priísta que representa el Estado de México.

Otro aspecto a llamar la tención y éste se reflejó en la pasada elección es el golpe bajo que recibieron los Antorchistas en municipios insignes como Chimalhuacán e Ixtapaluca, donde afirman los que saben que hubo “mano negra” para quitar a dicha organización de tal poder y empezar a disminuirlo, aún ha sabiendas que éste ha sido uno de los brazos duros y operadores del priísmo estatal, que si bien ha avanzado y obtenido bienes a través de la presión social y política, al parecer López Obrador ya no pretende cargar con ellos, por lo que también pudo haber sido una condicionante para el mexiquense.

De igual forma hubo malas estrategias para buscar posicionarse en municipios, así como también mal manejo de operadores que resultaron más malos que la carne de puerco en taquitos afuera de las estaciones del metro.

Será pues una señal de entrega anticipada?

Así tenemos que Morena dominando varios municipios, el PAN también, el priísmo disminuido y el PRD casi desparecido, un Movimineto Ciudadano cada vez más anquilosado, con un Partido Verde como aliado y un PT y Nueva Alianza de su lado, el camino está puesto para poder llevarse una joya tan apreciada, sobre todo, que la caballada del tricolor está flaca y no hay a quién apostarle, ni mucho menos a quién dar esa presencia y esa fuerza que se requiere a tan sólo año y medio, que si bien pueden pasar muchas cosas, lo cierto es que no hay a quién irle.

El experimento de la coalición entre PAN, PRD y PRI, se tendría que analizar de manera muy sustancial, sobre todo que por ahora el PRI y el PRD disminuidos y sin actores de peso dentro de la política estatal difícilmente podrían dar una batalla solos, estarían condenados a perder y casi desaparecer.

El antipriísmo ha crecido desde el púlpito presidencial y podría ver coronado su esfuerzo.

Así tenemos entonces que no está lejos la propuesta del panismo con Vargas del Villar que es la pieza más avanzada del blanquiazul, que de paso diremos que si los dados están cargados, aunque se lleve a cabo dicha alianza, quizá hasta perdería en las urnas.

Uno de los actores que ha estado tranquilo, callado, esperando ansioso su turno es, sin duda, Horacio Duarte, de quien se dice podría aglutinar esos interese de la entidad con el gobierno Federal y quizá se convierta en el “caballo negro” de los morenistas y del Presidente López Obrador.

Al PRI en la entidad no le daría tiempo para apostar en la construcción de alguien, pero sí de reconfigurarse a la voz de ya, de rescatar el activismo y contacto social, de convertirse en una oposición que valga la pena, y tiene tan sólo unos meses, de no ser así, ya podemos ir viendo el derrumbe priísta de tantos años en el poder y de ver la entidad en otras manos de otro color. Al tiempo.

Y ya dije.