‘EL DIABLO A TODAS HORAS’, LA OSCURA PELÍCULA DE NETFLIX CON LA QUE TOM HOLLAND SE SEPARA DE SPIDER-MAN

The Devil All The Time (L-R) Bill Skarsgård as Willard Russell, Michael Banks Repeta as Arvin Russell (9 Years Old). Photo Cr. Glen Wilson/Netflix © 2020

Con los cines cerrados en medio mundo y los grandes estudios retrasando sus estrenos más importantes a causa del Covid-19, no nos queda más remedio que seguir recurriendo a las plataformas de streaming para llenar el vacío. A lo largo del verano, Netflix nos ha dado varios blockbusters de acción con los que suplir la ausencia de superproducciones estivales en salas, y ahora se pone seria con el arranque de la temporada de premios y nos trae una de las películas más esperadas del momento, El diablo a todas horas (The Devil All the Time), intenso drama multigeneracional con un impresionante reparto liderado por Tom Holland en un papel alejado de Spider-Man.

Superando las dos horas de metraje, con una historia dura y difícil de digerir y altas dosis de miseria y pesimismo, El diablo a todas horas no es precisamente la película más adecuada para levantar el espíritu en este momento que vivimos, pero no por eso deja de ser uno de los títulos más destacados y recomendables de este final de verano. Ahora queda saber si caerá en el olvido como la mayoría de películas de Netflix o dejará huella en la memoria cinéfila.

Dirigida y escrita por Antonio Campos (Afterschool, The Sinner) junto a su hermano Paulo Campos, y producida entre otros por el actor Jake Gyllenhaal, El diablo a todas horas es una adaptación de la aclamada novela homónima de Donald Ray Pollock, drama gótico sureño que abarca más de dos décadas en una desesperanzadora historia de vidas cruzadas, coincidencias y personas marcadas por el dolor, la muerte y la religión.

El relato da comienzo en Ohio durante los años 40. Willard (Bill Skarsgård) vuelve a casa después de luchar en la Segunda Guerra Mundial y forma una familia, pero el trauma del infierno vivido en el campo de batalla lo ha dejado psicológicamente dañado. Aferrado fuertemente a la fe, Willard empieza a desarrollar una devoción exacerbada que le lleva a educar e imprimir la fe en su hijo, Arvin, a base de miedo, sangre y violencia. Tras vivir una infancia horrible, Arvin (Tom Holland), se convierte en un joven reservado y solitario que trata de ser honrado, pero esconde impulsos violentos heredados de su padre. Su vida se entrelazará con la de otras almas perdidas, como un predicador con un repugnante secreto (Robert Pattinson), una pareja de asesinos en serie (Jason Clarke y Riley Keough) y un shérif corrupto (Sebastian Stan), mientras intenta hacer lo correcto y proteger a su hermanastra (Eliza Scanlen) de la malicia, la perversidad y el sufrimiento que los rodea, una tarea que la presencia constante diablo en el lugar le pondrá difícil.

Lo primero que llama la atención de El diablo a todas horas es su atractivo reparto internacional, formado en su mayoría por actores y actrices europeos y australianos interpretando a personajes de la América profunda. Los británicos Tom Holland y Robert Pattinson encabezan un cartel que también cuenta con el sueco Bill Skarsgård, los australianos Jason Clarke, Eliza Scanlen y Mia Wasikowska, el inglés Harry Melling (Dudley Dursley en la saga Harry Potter), el rumano-estadounidense Sebastian Stan y las americanas Riley Keough y Haley Bennett. Un cóctel de talento cuanto menos interesante en el que, si elegimos la versión original, comprobaremos cómo todos se esfuerzan por adoptar el acento americano del sur y resultar convincentes en sus papeles como yanquis.

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