LA HISTORIA DE HOY

DE LAS BANDAS Y OTRAS COSAS

Por: SAUL HERNANDEZ

LA APARICIÓN y organización de pandillas de este nuestro México, sobre todo en la capital que fue parte de esa transformación social, ya que no sólo quedó en el enojo de los desarraigados o de la pobreza extrema que acorraló a muchos a no seguir siendo parte de una sociedad positiva, sobre todo porque hemos visto y escuchado ejemplo de muchos que tuvieron como principio la educación y preparación, logrando exitosamente ser profesionistas.

En el caso de las pandillas, hay todo un protocolo de iniciación, así como de actividades a realizar, mismas que ahora vemos en las grandes organizaciones criminales que azotan a todos los países, sin embargo, el de México se cuece a parte, porque pese a tanta infamia y manera de ejecutarse, aún existe un código interno de ética y de cumplimiento a la palabra, contra lo que pudiera parecer. Claro está que si hay tal falla, se puede esperar todo, hasta la muerte.

De igual forma tales grupos que se han manifestado como anarquistas o contrarios al establishmen social, también les ha llevado a conformarse dentro de las corrientes espirituales, que también nuestro país es enriquecedor en ese rubro, aunque hay sin duda grandes contradicciones que se dan como el caso de San Judas Tadeo, protector de las causa difíciles y que muchos de sus seguidores pertenecen a bandas o pandillas delincuenciales.

Punt6o y a parte se encuentra la Santa muerte, que también representa toda una cosmogonía y que ha ganado terreno ya que no sólo está en el ánimo de los transgresores de la ley, sino de las personas comunes que han hecho de ella su firme convicción de protección.

Y Malve4rde en la parte norte del país, que para muchos se asemeja más a un Chucho El roto, es decir, un héroe transgresor para darle a los que menos tienen, pero que representa en mucho la figura a adorar para poder cumplir sus objetivos.

Con estos tres aspecto religiosos, por llamarles de una manera o cosmogónicos, nuestra sociedad se ha ido transformando, siendo éstos los protectores de los que menos tienen y que han ido ganando espacios y permanencias, aunque como siempre, todo tiene un precio, que también puede ser hasta con la vida misma.

Así pues, la presencia de pandillas en nuestro país también crece con la influencia del cine y de aquellas historias de esos héroes transgresores, donde el código de vida, era el barrio, la identidad, lo nuestro, que sigue siendo parte de esos grupos delincuenciales que han asolado a países enteros como el de la Mara Salvatrucha en El Salvador y Guatemala, por ejemplo, que si bien sus principio es el del cuidado y la protección, ésta también parte de una organización jerárquica y disciplinaria que debe respetarse en la ejecución para con los “otros”, los opresores o los que tienen dinero, no importando llevarse entre las espuelas a los de en medio que son mucho más y que se encuentran a dos fuegos.

Así decimos los rituales de iniciación fueron de los más variados en el ingreso a dichas pandillas, y sus acciones de inicio fueron un estatus de pertenecía, de aceptación, así aterrizaron en las mimas muchas de aquellos jóvenes que se sentían relegados de sus hogares o bien de una disfunción grave entre padres y hermanos, por citar los menos, porque también los temas de abuso y de violación eran muy comunes.

Las Popeyes, se asentaban a dos calles de mi casa, por lo que conocí a muchas de ellas y de cada una sin duda, se podría escribir una historia o película y muchas de esas chicas iban en busca de esa aceptación sobre todo social, sólo por el hecho de ser diferentes, peor como en todo, también hay quienes piensan más o son muy arrojadas y valientes, decían ellas, sobre todo por las formas de conducirse y de convertirse al interior de dichas organizaciones en modelo a seguir.

Ya había comentado que fue una pandilla de mujeres que prácticamente era organizada or una familia, es decir, por hermanas y primas en un principio, pero también llegaron estar hasta sobrinas, dejando en claro que no permitirían esa transgresión a su yo interno.

María Luisa una de las primas y de singular belleza, porque se vestía de negro, color obligado, usaba pantalón negro y chamarra del mismo color pero con estoperoles por todos lados, de noche hasta brillaba, playera pegada y corta, así como zapatos de plataforma o botas tipo militar, por aquello de las corretizas.

Ella recibió una invitación que se diera dentro de la Ciudad de México, donde pretendían unir a todas las bandas posibles.

Aunque nunca leyeron que en política las cosas son diferentes, para ello Los Panchitos y otras bandas ya hacían y deshacían en la Ciudad, así como también algunas ya habían declarado territorio y otras estaban a punto de estallar en la violencia.

Como siempre, no faltó algún diputado que viendo esa oportunidad, supuestamente gestionó un programa asistencial para todos esos jóvenes sin oportunidades, donde la idea inicial era asistirlos en trabajos y oficios diversos, es decir, volverlos productivos con la intención de sacarlos de su entorno y reducir los índices de delincuencia que ya registraba la Ciudad de México.

Así nació los BUKs (Bandas Unidas Kiss), lo del Kiss por la traducción de beso al español y que tenía por idea llevarse la fiesta en paz.

María Luisa vio en ese momento una oportunidad de futuro, de un cambio en su vida, porque entendió que no todo era fiesta alcohol, baile y rock and roll, como todo, llegó a comentar tal situación y en conjunto con una comitiva fueron a dicha reunión, misma que se llevó a cabo en las inmediaciones de Tlatelolco, muy pegado al barrio de Tepito de la Morelos, que en ese asunto de bandas se cocina aparte.

Ahí pudieron escuchar esa oportunidad que ofrecía el gobierno del entonces Distrito Federal, que de entrada pudo llenar los oídos de muchos, porque contralo       que parezca, el consumo de droga, que en este caso era marihuana, la más común, no era tanta, así que los problemas de adicción eran más sobre el alcohol y el cigarro.

En ese acercamiento, y al estar en contacto con otros, fuera de los golpes y las corretizas, María Luisa se enamoró de otro, de uno que le llenó la pupila y sin más, dio media vuelta a todo lo hecho para irse con ese joven, mismos que año adelante, éste se convirtiera en arquitecto, cambiando la vida de ella radicalmente.

Puedo decir, que quizá fue la única que pudo ver un futuro más alentador y decidió un cambio, de ahí, todas las demás vieron disminuir sus fuerzas, su agrupación y s´lo ver pasar el tiempo, eso sí, con as respectivas marcas de los golpes en el riostro, algunas cortaduras, lesiones mayores en dedos de las manos y en pies o piernas de aquellas épicas batallas que sólo quedarán en el ideario colectivo de los que vivimos en esa colonia.

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